Viña del Mar – Chile, Mayo 2017

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Mi nombre es Ana María Murillo Mandujano, tengo 61 años, nací en Viña del Mar Chile. Lamentablemente mi salud ha sido muy complicada y mi historial médico no me ha dado tregua en años. Hasta la fecha he padecido de 3 diferentes tipos de cáncer, el primero fue el año 2006 donde fui intervenida por un Cáncer renal derecho , el año 2013, debí ser intervenida nuevamente por un Melanoma Vaso celular Mirtiforme en la nariz.

Y el último y más complicado se me presentó en Diciembre del 2014 con un Cáncer de cabeza de Páncreas. Fui intervenida quirúrgicamente el 23 de Diciembre del 2014, nominado como Wipple, lo cual me implicó una convalecencia en la UCI, Unidad de Cuidados Intensivos y luego en recuperación por un largo período. Fui sometida a Radioterapia y Quimioterapia, mi condición física fue decayendo en forma muy precipitada, debiendo volver a ser hospitalizada y luego de unos exámenes se diagnosticó que el Cáncer había vuelto y se me informó que tenía como pronóstico pocos meses de vida. Esto fue el día 14 de Agosto del 2015, estando aún hospitalizada se hizo nueva evaluación, señalando que la imagen que se pensaba era el regreso del tumor cancerígeno, era una inflamación de gran tamaño que comenzó a ceder con el tiempo. Fui enviada a mi domicilio, pero mi organismo comenzó a rechazar la alimentación y al realizarme nuevamente exámenes, se determina que producto de la Radioterapia, se afectó el estómago, lo que implicó una nueva Intervención Quirúrgica llamada Y de Roux, para permitir el paso de la alimentación. Esta se realizó en el mes de Noviembre del 2015, lo que permitió que lentamente comenzara mi recuperación definitiva. El año 2015 estuve en total hospitalizada más de 90 días. Gracias a las permanentes oraciones y encomendarme al Padre Mariano José Ibargüengoitia y mantener su medalla en mis ropas, he logrado superar mis problemas de salud y muchas personas del área de la Salud me han dicho que soy una sobreviviente.

Personalmente me siento tan bien, que lo vivido me hace reafirmar que los milagros existen y considero necesario exponer mi caso, porque según las estadísticas, las probabilidades de superar todo lo vivido eran muy escasas.

Gracias a la hermana María Jesús que me asistió durante toda mi permanencia en el Hospital Naval conocí al padre Mariano José y estoy eternamente agradecida por su apoyo y apoyo permanente en un período muy doloroso de mi vida.

Este testimonio de vida es necesario porque el Padre Mariano José puede hacer milagros para personas que han vivido experiencias como la que yo viví recientemente.

Saluda muy atentamente
Ana María Murillo Mandujano

Viña del Mar – Chile, 6 de Junio de 2017

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