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La imagen de Santa María Josefa en Legutio - Vitoria

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El domingo, 1 de Septiembre, fue un día especial para las Siervas de Jesús, ya que la imagen de Santa María Josefa era bendecida y entronizada en la parroquia de San Blas en Legutio, Diócesis de Vitoria.

En la Eucaristía de las 12:00, se llevó a cabo la ceremonia, que fue sencilla y emotiva, a la que asistieron Madre Martina Espinal, Superiora General, acompañada por varias Madres del Consejo General, las Madres y hermanas de Vitoria y casas cercanas. También participaron las diez Hermanas que están haciendo la preparación para la Profesión Perpetua. Un bonito grupo de treinta y tres Siervas de Jesús acompañando a la Santa Madre a su llegada a una nueva Parroquia.

La Eucaristía comenzó con la procesión de entrada, en la que Madre Martina Espinal, llevó hasta el presbiterio la imagen de Santa María Josefa, que después de ser bendecida fue llevada a un altar lateral del Sagrado Corazón, donde ha quedado para veneración de los fieles.

En la homilía, D. Juan José Infantes dijo entre otras cosas: De Santa María Josefa, queremos destacar dos virtudes, de entre las muchas que vivió: la humildad, sabiendo cuál era su lugar en la Iglesia, en su Congregación y la generosidad, gastando la vida en favor de los pobres, los enfermos y de los más necesitados.

Tras las palabras del Párroco, Sor Iciar Elguea, Sierva de Jesús, gran conocedora y escritora de la vida de Santa María Josefa, hizo un breve y precioso relato de tan Santa Madre.

Al finalizar la Eucaristía, la Superiora General dirigió unas palabras de agradecimiento a los presentes y pidió a la comunidad parroquial, que no solo vieran a Santa Josefa como una imagen, sino como una verdadera Madre que intercederá ante el Señor por sus intenciones y necesidades, especialmente de los enfermos que acudan a ella.

Un hermoso día de alegría y acción de gracias. La única que estaría un poco incómoda sería Santa María Josefa, cuya humildad la llevó a decir: “Créanme Hermanas, así lo siento en mi corazón; cuando dicen que alguna persona desea conocerme, pienso que al verme dirá: ¿Y esta persona es la que está al frente del Instituto? Esto me confunde mucho y por lo mismo deseo vivir desconocida, para que no desmerezca la obra de Dios” (Una heroína de caridad).

Hna. Adriana Mendoza S. de J.

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